Una obra de alfarería no es lo que hacen en los talleres que trabajan con barro, sino el pajote que le planta esta tía buena a su novio con las manos, las tetas y metiéndose la puntita en el coño. Nada exagerado, pero demasiado sublime y perfecto para que la corrida salga como un de una central lechera.
Es un vídeo demasiado exquisito como para tener que describirlo con palabras. La propia grabación hecha por el chico en formato POV, grabando con la cámara del móvil en la mano mientras ella está encima desnuda pajeándolo, habla por sí sola. Sigue leyendo »















