Hay chicas todo terreno, que igual te hacen deporte y se van en bicicleta de montaña contigo por los terrenos más complicados, como luego se arreglan y se ponen tan monas cuidado todo tipo de detalles a la hora de salir de marcha por los bares.
En cambio, hay otras que no. Son todo pijerío y no se moverían más que de la terraza de verano, hasta su casa y viceversa. Si tuvieran que salir de excursión, jamás se atreverían a pisar un charco de barro por miedo a pringarse los zapatos de marca, que con un poco de agua, volverían a quedar como nuevos.













