A la par que escribo, estoy viendo un video de una chica amarilla, como decía cuando era pequeña. No sé si es china, o coreana, pero oriental con toda certeza. Y tiene algo… ese algo comparable a cuando te sirven una cena en un restaurante de diseño, y rematas con algo así como “El plato no deja de ser hermoso”.
La joven, de mirada perdida pero de agujero bien localizado, es como una sombrilla que se encaja al palo en su totalidad y conforma una terraza de bar. Así es ella, así es su culo, así da cobijo con sus zonas intermedias a la peligrosa fauna de los cojones del compañero, al clavarse su rabo en toda la vagina de su Asia Meridional.





