
Anoche mantuve una conversación con un amigo acerca de las chicas mojigatas, las que tienen cara de no romper un plato, las que no lo rompen y las que engañan con la apariencia. Al final, la conclusión no resultó ser muy clara, pero el destino quiso que esta mañana me tropezara con un video que me hizo recordar bastante la discusión nocturna con Jorge.
El recuerdo comenzó al iniciar este video donde aparece una rubia angelical, guapa, atractiva, bastante joven y con cara de no saber mucho de la vida, ni de la petit mort. Al principio, la grabación no pintaba nada alentadora, más bien el típico aburrimiento de 10 minutos de una mocosa desgallitada con cuatro miserables pollazos y una gota de semen en un pezón.
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