Qué será lo que tienen los uniformes, que tanto morbo dan, que tantas fantasías despiertan y que tantas escenificaciones inspiran en unos ambientes totalmente simulados.
Pero como digo siempre, fantasear es gratis, y si hay medios para llevar a cabo esas fantasías, mucho mejor. Las simulaciones de profesiones, los juegos de roles laborales, ya sean policía-recluso, profesor-colegiala, o en este caso, enfermera-paciente, son un gran aliciente a la hora de disfrutar del sexo. A mí al menos, me sacan la excitación de debajo de las piedras.














