
No es rubia ni celestial pero esas alas tatuadas en la espalda la delatan. En alguna de sus vidas fue un angel a la que le fueron arrebatada sus alas originales por pecadora, las felaciones hasta el final en el cielo son castigadas de esa manera.
Una vez en el mundo terrenal, y convertida en una tía buena con varios tatuajes, ha podido dedicarse en cuerpo y alma a lo que más desea, el sexo.
Primero unas fotos delante del espejo deleitándose ella misma con las tetas que el Señor le ha dado y con las que sabe que va a poder chupar un montón de pollas. Luego a usar todos sus orificios corporales para meterse una tranca de un mortal comun y corriente aunque igual de placentera que las pollas de los angeles que, al contrario de lo que se piensa, si que tienen sexo.
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