Cuando alguna vez he quedado por Internet para echar un polvo, he necesitado un componente morboso muy grande, porque la verdad es que nunca me he fiado del todo de los extraños con los que he intercambiado 4 frases. Pero cuando el calor aprieta, aprieta de verdad.
Una vez que quedas con un individuo por primera vez, las dudas te asaltan sobre dónde follar. ¿En mi casa? No, ¡peligro! A saber qué tipo de ser humano será. ¿En su casa? ¡Tampoco! Mi mayor miedo es que tenga una cámara instalada y lo grabe todo, como tantas veces vemos por los Tubes. ¿Y en un hotel? Pues bueno, es la mejor opción, pero siempre genera cierta desconfianza, sobre todo si es él quien va antes a “recibir” la habitación. Sigue leyendo »


















