Pienso que para un buen polvo, sea por delante o por detrás, siempre son de agradecer unos preliminares que inviten a ello con una lubricación en condiciones.
Pero ni lubricantes de aceite, ni acuosos, ni mariconadas en vinagre. El lubricante bueno de verdad es la propia saliva. Las babas frescas y recién sacadas de la garganta. Ya lo sabrás, ¿no? Una lubricación a base de saliva, mano de santo. Sigue leyendo »







