Cuando hay tiranteces en pareja, lo mejor es rebajar la tensión en una pelea en el barro. En su defecto, una pelea llenos de aceite.
Ambos vestidos, aún con los nervios a flor de piel, con la mala leche saliendo por cada poro, con un enfurecimiento subiendo al techo poco a poco hasta ir encendiendo otros instintos. Una pelea con roces, roces violentos, y roces que se van volviendo cada vez más tórridos, más sexuales, roces que lleven a despojarse de las ropas y terminar desnudos. Sigue leyendo »








