Se avecina la hora de salir de la oficina e ir al centro comercial a hacer la compra para el resto de días de la semana. Me encanta la operación como experimento social, cada uno a lo suyo, pensando en sus platos, en sus recetas, en sus dietas, y yo en mis experimentos eróticos con la comida.
La frutería es el mejor lugar para dejarse llevar por la imaginación con un buen nabo, un pepino, un plátano, un calabacín como Dios manda. Y no soy la única que lo piensa, pero sí de las pocas que lo dice. Luego, reconozco que las mejores son las que se graban masturbándose con frutas y hortalizas y lo comparten en Internet. Sigue leyendo »
















