Todo comenzó cuando una aerolínea mexicana suspendió sus vuelos en 2010. Entonces, toda la plantilla se fue a la calle en noviembre y las azafatas se quedaron sin trabajo.
Las auxiliares de vuelo, comenzaron a buscar otras formas de trabajo, primero realizaron un calendario para reivindicarse en el que aparecían en poses sensuales, aunque con bajo contenido erótico. Aún así, la demanda hizo que aumentaran la tirada inicial de 1.000 calendarios a los 4.000 que acabaron vendiendo. Ahora han ido más lejos, posando desnudas para la edición de Playboy México.
















