Todo comenzaba como una pelea de boxeo entre dos tías buenas, pero enseguida decidieron que lo de pegarse puñetazos no era cosa de ellas y que no querían irse a casa con ningún ojo morado ni ninguna costilla rota.
La expectación entre el púbico era máxima, más todavía cuando las dos eran unas tetonas y querían ver un buen combate de rubias cuerpo a cuerpo. Aún así, el público asistente no se fue a casa decepcionado. Sigue leyendo »















