Imagínate que eres militar y te toca ir de maniobras por un país oriental y estás más perdido que el arroz. Te metes por un sitio, por otro, y no se sabe de qué manera, terminas cayendo en una especie de centro termal.
Un SPA con aguas cristalinas donde hay unas chicas de un grupo de baile de danza del vientre, y tienes dos opciones: matarlas (sería la opción fea y no deseable) o follártelas a todas con tu amigo de maniobras. Sigue leyendo »








