
Recuerdo cuando era adolescente y la comidilla de todos los lunes en el instituto era la película porno de Canal+. Yo la verdad es que no tenía ese canal visible en mi cuarto, por algún extraño motivo estaba mal configurado y no podía verlo. Y claro, cuando llegaban los fines de semana, si no salía a tocar paquetes y relamerme los dedos, me quedaba en casa haciendo zapping en horas intempestivas.
Aquellos anuncios de contactos al pie de videos porno que se repetían y se repetían en los canales, las teletiendas, y más porno barato. Y lo mejor y que más cachonda me ponía, sin duda era lo que podía intuir del Canal+ codificado. Porque aún no pudiendo ver nada, se dibujaban pollas, tetas, movimientos, sexo explícito al fin y al cabo.
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