Hay a quien le pone cachondo echar un polvo en la playa con el riesgo de que te pille la gente. Simplemente el morbo de saber que alguien puede verte follando con tu pareja y que le va a provocar una reacción extraña, ya sea de incredulidad o de asombro, haciendo que pase de largo como si no hubiese visto nada o quedándose a mirar excitado por la situación, hace que a uno le den ganas de ponerse a darle al tema.
Claro que ello supone enseñar todas las partes más íntimas de uno mismo, sobre todo de las mujeres, que son las más avergonzadas. Pero hay una solución intermedia para este tipo de situaciones. Sigue leyendo »













