La puta crisis (de los cojones) ciertamente afecta a todo y a todos, es como un dominó, cae una ficha (persona) y tras ella otra afectada por la primera, y otra, y otra, y otra. La economía se mueve en todos los sentidos y se mueve si el dinero se mueve, si la gente tiene miedo guarda el dinerito en el banco y ni lo toca, esperando tiempos mejores, los que tienen la tela claro, los otros, los del escalón inferior, las siguientes fichas, como no tienen/tenemos donde caernos muertos como el primero no mueva la pasta nosotras… nos quedamos a verlas venir.
Me cuenta una amiga del oficio un cuento muy ilustrativo sobre esto, sucede en plena crisis: un tipo llega a un hotel, pregunta cuanto cuesta la habitación y le dicen que ciento cincuenta euros, la reserva y paga un día que es lo que piensa quedarse. El hotelero en cuanto cobra sale corriendo a pagarle 150 euros que le debe a una tintorería que le limpia la lencería, el tintorero, en cuanto cobra sale disparado a pagar a un técnico que le arregló hace dos días una lavadora, el técnico que se acostó con una puta que le fió (en tiempo de crisis, echadle imaginación, a lo mejor hay putas que fian) la noche anterior corre a pagarle, la puta, que debe una noche que pasó con un cliente en el hotel del principio va y le paga al hotelero. En esto baja el cliente del hotel, se queja de que ha visto una rata en la habitación y que no se piensa quedar allí, exige que le devuelvan su dinero, el hotelero contrariado lo hace y el cliente se va con viento fresco.














































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