Me pirra follar a cuatro patas muy fuerte. Que me penetren el coño y me empotren con dureza contra la pared. Pero que no sea el fin del polvo, sino el medio para reventarme el culo como creo que me merezco, porque follar como una perra sin penetración anal queda como incompleto.
Que mientras me follen, ya me vayan metiendo los deditos por detrás para dilatar el culo (así, como en el vídeo) poco a poco, y luego ya, que la enculada vaya sobre ruedas. El agujero trasero puede llegar a provocar más placer que el delantero si se hace bien desde un principio, por eso es muy importante dar con un tío que no sea un inútil. Sigue leyendo »










