Hay chicas que tenemos la excitante costumbre de meternos más de un consolador a la vez cuando nos masturbamos solas y estamos muy, muy, muy cachondas… Es como si un neurotransmisor del cerebro diese la orden a la vagina de dilatarse hasta límites insospechados.
Si hay veces que estás follando y al principio parece como que le cuesta entrar, es increíble como en otras ocasiones te entrarían hasta 3 pollas si hiciesen falta. Con la masturbación, coordinar este tipo de fantasías es mucho más fácil. Sigue leyendo »









