Esta mañana me enfadé con mi jefe. El lunes se va de vacaciones y pretende que yo trabaje el doble cobrando lo mismo. ¡Y un carajo! Así que me he encerrado en mi despacho y me he puesto a ver porno, al menos asi estoy como en casa y me parece más coherente no cobrar por ello.
El caso es que, puedo reafirmarme en eso de que “Después de la tormenta, llega la calma”. O al revés. Da igual. Porque tras la polémica, me he puesto cachonda perdida en mi mesa de trabajo, y lo que es peor, con un video de una madura con las tetas generosas y siliconadas, lo que a mí, en principio, no me motiva mucho.
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