Cuando voy por la calle, en algún transporte de pobres o estoy en un restaurante, me gusta imaginar cómo follará la gente que me rodea, qué cara pondrá cuando lo hace, cómo jadeará, cómo sonará su piel cuando le rebotan los testículos o si se le ponen los ojos blancos cuando se corre.
La curiosidad es gratis, el intentar satisfacerla puede resultar muy caro. Pero por intentarlo… Al final, todos tenemos algún amigo policía. ¡Y no estoy hablando de violar a nadie!



.jpg)












