Muchas veces que dedico mi tiempo a ver vídeos amateurs subidos por las webs, esos videos de habitación, en su mayoría de alcoba adolescente con todo destartalado, me pregunto qué porcentaje de ellos se habrán subido a Internet de forma consentida por ambas partes.
En muchos casos se aprecia que es el típico vídeo casero que todos hemos hecho alguna vez con nuestra pareja de turno, haciendo una mamada o follando, grabándonos con la cámara compacta o con la del móvil. Por morbo, por mera apetencia sin ningún segundo fin.





