Parece ser que la moda entre las parejas amateur es hacerse videos follando en el sofá del salón, a ser posible, en el de los padres o abuelos, para darle a la grabación un ambiente más “Cuéntame” y casero.
No es el lugar más cómodo para dar rienda suelta al cabalgamiento –aunque peor es en un coche o furgoneta-, pero se compensa con el morbo de estar fornicando en un entorno así para luego difundirlo por la red y que toda la tribu pajillera se haga eco de ello entre sus calandracas.



