Todos tenemos una primera grabación porno. A veces la primera y la última, depende. La cuestión es que en la primera no solemos esmerarnos mucho, dejamos la cámara en cualquier sitio grabando a su albedrío. Y si luego se ve algo, perfecto, y si no, también.
Con el tiempo vamos perfeccionando en colocación y técnicas, como pueden ser las fabulosas POV. Pero oye, que un vídeo casero de novicios es también la mar de morboso de cara a la imaginación y al pensar, sobre todo para quien aparece en él y rememora lo que ha sentido en cada instante, con cada pollazo. Sigue leyendo »













