Hace unos días, la cúpula directiva de la cárcel de mujeres de Alcalá Meco fue destituida por, supuestamente, haberse cometidos actos impuros por parte de los funcionarios con las reclusas a cambio de favores, tales como trapicheos de drogas o la utilización de teléfonos móviles para comunicarse con el exterior.
Algunas de las reclusas -las que no follaban, claro- denunciaron las irregularidades cometidas, cuando, en realidad, a ellas poco les interesaría el “problema” denunciado, así es que ahora se ha jodido todo el pastel. Envidiosas reprimidas.
Como homenaje a las que han sabido disfrutar de la situación, vamos a dejar un video de una joven delincuente recluida, que logra beneficiarse al carcelero ante y tras las rejas, y que como contrapartida se conforma con obtener una agradable ración de placer y orgasmos durante unos minutos.
Y la verdad que, con pollas como la del carcelero, ¿quién quiere vivir en libertad?

