Cuando Adan y Eva traicionaron la confianza de Dios y fueron expulsados del paraiso, el verdadero castigo con el que tendrían que cargar los hombres y mujeres de todos los tiempos, era el sexo. Ellos iba a estar condenados durante toda la eternidad a vivir bajo el yugo del deseo insaciable por las mujeres y ellas tendrían que sufrir la infidelidad que Dios sembro en la propia naturaleza de los hombres.
Hecho esto, Dios se hizo mujer y ha ido adoptando los cánones de belleza ideales según cada época para ser la tentación personificada. Desde entonces es la manzana podrida que hace pecar a los comprometidos y deja insatisfechos a los necesitados.
Seguramente no es la chica de estas fotos eróticas pero es una aproximación al aspecto que podría tener. Si la véis, tened mucho cuidado.
¡Corred, corred pecadores! aunque no lo suficientemente rápido como para que no os alcance… ; )







































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