amor por dinero

Antes que nada me gustaría pediros disculpas por teneros durante unos días desatendidos, pero quien paga manda, y si un cliente me dice que “pase del ordenador y lo atienda a él” una se debe a quien le paga por follar, no queda otra, el amor mercenario es así.

Tampoco se si me echasteis de menos, y a lo mejor estoy pidiendo disculpas para nada o para nadie, espero que no, que al menos haya uno que me echase un poquito de menos. Pero en fin, vamos al lio que da título a este post.

Yo supongo que esto que me pasa a mi con cierta frecuencia, de otra manera, le habrá pasado a otras chicas, quizás algunas aceptaron y me imagino que la mayoría no, pero bueno, hay hombres (y a lo mejor mujeres) que creen que el amor se compra con dinero, lo que se compra con dinero es sexo, quizás no siempre, pero si muy a menudo y en mi caso así es, pero amor… no, el amor hay que ganarlo.

Tampoco se muy bien que tiene en la cabeza una persona que se relaciona de por vida con otra por dinero y solo por dinero, me imagino que si yo descubriese a un hombre que además de ser interesante tuviese dinero pues estaría encantada de la vida pero ambos casos no se dan siempre o al menos a mi no se me dieron, pero no, no me casaría, por nada del mundo, con un viejales podrido de dinero con el que no tuviese afinidad ninguna, prefiero putear con cien tíos al mes distintos que con uno por obligación todos los días, al menos a esos cien soy yo quien los acepta o no, o quien en un momento dado les pone una excusa para no estar con ellos un día determinado.

Y es que ya van cuatro ocasiones en las que me sucede esto, cliente que se transforma en asiduo,  de ahí pasa a pagar tiempos más largos conmigo y el siguiente paso es pedirte si puedes quedar con él sin dinero por el medio, cuando me piden eso me echo a temblar y evidentemente digo que… no (cruel que es una oye), cosa distinta es encontrarme a uno por la calle, que él me hable (yo nunca, no me gustaría comprometer a nadie) y tomemos un café, pero ese que llama “sin dinero de por medio” la experiencia me dice lo que tiene en la cabeza y no.

Anna Nicole Smith y J. Howard Marshal

Total, como no acepto la cosa de quedar sin pagar se resigna, paga, y ya me veo en un bonito restaurante con pianista romántico al fondo y a un individuo que ni sabe follar, ni me cae bien, ni tenemos cosas en común ni nada, prometiendome el oro y el moro si me dejo llevar, vestida de blanco, al altar.

Y yo me imagino que en estos casos es un poco culpa mía y otro poco es culpa de la falta de comprensión de estos señores de la personalidad de la chica, puta claro, con la que se estuvieron moviendo una temporada.

Deben de olvidar que una de nuestras facetas es la de fingir, hacer un pequeño teatrillo para ellos, ser un poco artistas a nuestra manera, parecer dulces y amables, incluso sumisas, con tipos a los que en condiciones normales, y sin dinero de por medio, no perderíamos ni un segundo en echarles una mirada, menos aún perderíamos el tiempo en aguantarles cinco minutos de conversación.

No se, a veces me pregunto si a un tipo, con la cabeza normal, se le ocurriría ponerle matrimonio a una peluquera, a una camarera o a una funcionaria porque normalmente lo atiende bien, deberían de comprender, supongo, que entre las funciones de una puta está precisamente la de ser complaciente pero, durante su trabajo.

Y es que también me llama la atención que de lo que me conocian estos cuatro era por ser puta, no saben si soy ordenada, si soy buena cocinera, si podría o no ser una buena madre, si soy una chica trabajadora, si soy limpia, por no saber ni saben, y pienso que deberían de sospechar que no, si soy decente o si les pondría unos cuernos como castillos. Llegan, tratan de deslumbrarme con su dinero, me lo ofrecen a espuertas y pretenden que salga corriendo con ellos al altar. A ninguno de ellos se le ocurrió tan siquiera preguntar si yo tenía novio o estaba casada.

En fin, que no, que no hagais el primo de esta manera, nunca, con una del oficio, es posible que alguna se case por dinero pero he conocido a pocas así, he conocido eso si compañeras enamoradas de currelas normales y corrientes que dejaron el oficio por ellos y llevan una vida más bien humilde, de clase media digamos, sin lujos ni nada por el estilo y son felices, muy felices incluso, a las putas, por ser putas, no siempre nos delumbra el dinero y muchas tenemos nuestro puntillo romántico.

La verdad, no se con quien podré llegar a casarme o arrimarme, pero seguro que no lo haré SOLO porque tenga mucho dinero, si eso sucede os puedo asegurar que será una casualidad, que una tampoco es tonta, y si le da por aparecer a un Hugh Jackman, o sea, guapo y con dinero, y encima es simpático y agradable pues oye… una se dejaría querer y se enamoraría con una facilidad pasmosa, pero mientras… solterita me quedo que estoy muy bien.

Briatore y Elisabetta Gregoraci

¿Alguno cree que con dinero se puede comprar el amor? o mejor aún ¿alguna vendería su amor por dinero? ¿le podríamos llamar a eso amor? ¿cuantos creeis que se podría ser feliz en la vida con un amor comprado o con él vendido?