El mes que viene me toca revisión ocular y por las pruebas caseras que me hago, me parece que he perdido algo de agudeza visual. Al mirar por la ventana no distingo bien las casas más lejanas, no veo bien a las chicas desnudas saliendo de la ducha de la casa de enfrente y las matriculas de los coches tampoco las veo bien de lejos.
Cuando salgo de marcha por las noches, no veo bien los rostros de las chicas guapas en los bares y soy consciente de que me pierdo muchas tías buenas con minifalda paseando al lado mío. Eso sí, para eso están los amigos y me dicen si las chicas merecen la pena o no.
El caso es que cuando vaya a la consulta del oftalmólogo, me toque una doctora rubia tan buena como esta. Las letras del cartel seguro que no las leeré, pero las curvas de su cuerpo se distinguen a kilómetros de distancia.
Le haré caso en todo lo que me diga, incluso si tengo que ponerme gafas.

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