orgia lesbica en las duchas del gimnasio

Cuando voy al gimnasio y tras la dura sesión de ejercicio y sudor, toca pasar por el solar de las duchas, lo cual supone una verdadera pesadilla. Cuántas veces he fantaseado pensando en situaciones lésbicas dentro de los vestuarios y duchas, ocasionar roces, lanzar miradas, acercar mediante toques, llegar al magreo más avanzado, lenguas traviesas… pero claro, evidentemente, eso es lo que es: pura fantasía.

La realidad dista mucha de la fantasía: gente fea, gorda, desaliñada, sin depilar, con verdaderos matojos en el coño, gente que incluso se ducha en bañador o bikini por pudor. Un auténtico asco y hachazo entre el mundo real y el fantasioso.

Lo que sucede por mi mente sólo pasa ahí, y cómo no, en las películas porno. Tomad aquí una orgia lesbica, con sus correspondientes coños depilados, los cuerpos bien definidos, nada de deformidades, mil manos, mil dedos, mil lenguas, culos respingones, tetas perfectas y mucha excitación.

¿Qué he hecho yo para no merecerme esto?