Hoy he estado leyendo sobre una chica muy religiosa que corre el peligro de quedarse sin su novio por no tener sexo. Es virgen y se está planteando ofrecerle su culito para que se desahogue y no se vaya con otras chicas.
De este modo, Dios no se va a enfadar si el sexo anal es heterosexual. Entre el lado del sexo y el desenfreno y en el lado opuesto el cristianismo, acabará redimida a los placeres carnales y mandará a tomar por culo sus biblias. Sigue leyendo »














