¿Eres feo, gordo y tienes un pito deleznable? Que el mundo no se te caiga encima, todo tiene solución menos la impotencia, así que aprovecha tu virilidad para meterla donde puedas.
Haz como este pajillero virgen adicto a Internet que se compró una muñeca inflable de saldo en un sexshop de Madrid y se grabó por webcam para todos sus compatriotas cibernéticos, o sea, para vosotros.
Manolita, como así debió bautizarla con el primer chorrito de lefa con el que la inauguró, es muy receptiva. Traga y traga rabo hasta lo más hondo de su garganta, tiene un ojete muy agradecido, por el que también engulle sin rechistar, y luego vuelve a mamar sin riesgo de pillar una infección.
Si no te comes un colín, he aquí tu problema solventado. Consuélate con Manolita, ninguna encontrarás tan sumisa y complaciente como ella.
¿Has vivido alguna experiencia con muñecas hinchables? ¿Tienes alguna en tu baúl de la perversión?

