porno para mujeres

Es más sensual, más delicado a la vista, el sexo oral no sabe a instinto animal, sino a amor y el flujo vaginal a Channel nº5. Los protagonistas no gimen mucho, abren la boca en silencio y el vídeo es doblado con una banda sonora musical, por decir que suena algo. Así es el porno para mujeres.

Se potencian los movimientos sensuales, los contoneos, hay mucho más contacto bucal, boca con boca, boca con cuerpo. No se folla a saco, los preliminares se alargan y las pollas se encogen. Tenemos que reconocer que el hombre no está para mimitos en la cama, sino para follar como una bestia.

Comer una polla no es hacer una mamada, es lamer un Chupa Chups y sentir que sabe a caramelo de fresa. Mirar a los ojos al mamar con mirada de corderilla degollada es un mandamiento, el amor fluye y el tamaño del pene influye: no parece tan grande como en un polvo sin amor.

La polla no es una polla tiesa, es un pene en estado de erección. El habitual “Oh, sí, cabrón, fóllame más, más duro, más fuerte…” es un “Oh baby, oh my God… Love” y los orgasmos saben a noche de bodas por la iglesia y de blanco.

Y yo… qué queréis que os diga, llamadme “tío”, pero donde esté un buen polvo bestia… que se quite todo este mariconeo.