Generalmente, no me gusta el cine porno, salvando cuatro excepciones. Me aburre. Lo veo tan falso y fingido que me hace cambiar de sintonía de forma automática. No es que me ponga a hacer punto de cruz, pero por cambiar el chip, sí que puedo pararme a contemplar un comic hentai o fotogramas fetichistas de Bettie Page.
Lo que sí valoro de verdad es el porno amateur, es muy raro que alguna grabación no consiga transmitirme algo, por cutre que sea, a diferencia del porno profesional. Es evidente el motivo. Con el porno amateur me veo identificada, es como un espejo de mi cuerpo -salvando las diferencias, algunas veces-, de mis sensaciones, de unas verdaderas sensaciones, reales, sin sobreactuaciones.
Muchas veces me río de la gente que se graba follando en habitaciones lamentables, con calcetines, con la foto de los suegros en la mesilla de noche, pero el goce que suelen transmitir es tan sincero, que merece con creces una mayor atención que cualquier orgasmo fingido con un fondo Art Decó.
Luego cabe la posibilidad de que se entremezcle el sexo profesional con el goce personal, pero lo veo tan complicado. Algunas grabaciones generan dudas, como la que podéis ver a continuación de Ashlynn Brooke con Jana Jordan, aunque me imagino que serán muy buenas actrices y por eso he conseguido tragarme casi la totalidad del video y mis babas incontenidas.
¿Qué opinión os merece el porno profesional VS porno amateur?
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