follando con una puta

El sexo es lo que más vende en este mundo, en todas sus variantes, y la prostitución tiene una notable presencia en esta cuota de mercado. La prostitución está mal vista, tanto por la puta que se abre de patas por dinero, por el putero que recurre a estos servicios como por el pronexeta que explota a mujeres en este negocio, parte que obviaremos en la reflexión.

Cuando una mujer decide libremente vivir de su cuerpo, de sus tetas, de su coño, para alimentar a sus hijos o simplemente darse sus caprichos sin ejercer trabajos más duros y menos atractivos, bravo por ella.

Cuando un hombre, soltero, casado, viudo o de la condición que sea, decide libremente invertir parte de su sueldo en servicios sexuales, en relaciones con mujeres sin más compromiso que el de follar en condiciones y sentirse satisfecho por la relación calidad-precio, bravo por él.

Ya no entraremos en el asunto de los hombres que se terminan enamorando de su puta particular, porque ese es un tema aparte que dejaremos para el psicólogo Pornófilo de Aztepajas. Lo que nos atañe es la puta y el putero que disfrutan lo que hacen, cada uno con su rol y condición de proveedora de servicios y cliente.

¿Qué tiene de malo cobrar/pagar por follar? Cada día tengo más claro que todo macho, al menos una vez en su vida, ha de recurrir a los servicios de una puta. Del mismo modo que todas las mujeres tenemos que ser putas al menos una vez en nuestra vida, pero putas de verdad, cobrando por un trabajo realizado, no putas de sentirnos putas una noche por haber salido con un vestido de zorrón y zapatos con tacón de 15cm. Que también está muy bien, pero no es lo mismo.

Que una mujer se prostituya no es sinónimo de miseria, de pobreza, de necesidad, de enferma. Muchas putas follan cobrando por gusto, porque les apetece, porque pasan de ganar 1000 euros al mes trabajando en una oficina cuando pueden ganarlos en media semana follando muchas menos horas de una jornada. Y que un hombre vaya a putas no es sinónimo de tarado físico y/mental, de feo, de desavenido, de falto de mujeres. Simplemente es una experiencia que separa notablemente el sexo de cualquier roce o relación mínimamente personal. Sexo por sexo, o mejor dicho, sexo por dinero. Lo cual hasta a muchos les proporciona un elevado morbo por el hecho de pagar para echar un polvo con una profesional del sexo, y “hasta luego”.

Hay que probar de todo en esta vida para luego poder comentarlo, vanagloriarlo o criticarlo. Ya me contaréis vía privada vuestras relaciones con putas, e igualmente haré yo el día que me decida a cobrar por follar o dejarme follar por un tío.

Puta. Un día seré puta por un día…