Tía buena con un micropene

El tamaño de las pollas está un poco mitificado. Bien es cierto que a las mujeres nos resulta más atractiva una polla de buenas dimensiones. Los ojos nos hacen chiribitas al ver rabos como el de algunos actores porno tipo Rocco Siffreddi, pero a la hora de la verdad no necesitamos tanto. Tenía razón mi madre cuando me iba a comer un bocadillo, y me decía que me entraba más por el ojo que por la boca. Pues exactamente lo mismo…

Una polla de 16cm., anchita y bien utilizada, a las tías nos puede hacer sentir mucho más que un cimbelón de 20 y tantos cm. como el de Rocco, que ni entra entero, duele y cuesta encontrar postura para que funcione bien. La realidad está ahí fuera y ese súper rabo no la representa.

Pero bien, ¿hasta qué punto debemos considerar aceptable un pene? Hay verdaderos colgajos que dan más pena que placer, y eso ya es más complicado de tratarlo con un pobre hombre que esté para morirse de pena con las dimensiones de su membrillo. ¿Ejemplo? El del vídeo. El hombre del vídeo tiene un rabo bastante escaso, sin embargo está con una chica preciosa que todo placer que transmita no es más que una tortuosa mentira.

¿Cómo se digiere esto?