morena masturbandose por webcam con un rabo de goma

No sé si es que hoy me he levantado con el morbo en los tobillos o qué, pero ha sido sentarme ante el PC, mirar las pajilladas matutinas, cotillear lo último del IBEX 35, conectar mis varias cuentas guarras del MSN, reflexionar sobre este onanista mundo y llegar a la conclusión de que Internet está plagado de seres humanos masculinos tristemente enfermos, solitarios, infelices, con no más propósitos durante el día que comer, dormir, visitar a Roca y masturbarse en el ordenador mirando a alguna golfa de cualesquiera características y cualidades.

Porque mirar webcams de chicas atractivas y refinadas de vez en cuando, está bien, pero si tal actividad se convierte en rutina con los adefesios que se encuentran en los chats a cambio de una recarga de 5 euros en el móvil, el hobby pajeril ya roza lo enfermizo y preocupante.

Quizás yo sea una remilgada hasta para hacerme un dedo, pero qué queréis que os diga… Si fuese un hombre y me intentase masturbar con esta desaliñada y peluda zagala que sustituye los jadeos por óperas primas, no se me levantaría en tres meses y medio.

¿A vosotros os responde la mandinga, cariños míos?