videos amateurs

Muchas veces que dedico mi tiempo a ver vídeos amateurs subidos por las webs, esos videos de habitación, en su mayoría de alcoba adolescente con todo destartalado, me pregunto qué porcentaje de ellos se habrán subido a Internet de forma consentida por ambas partes.

En muchos casos se aprecia que es el típico vídeo casero que todos hemos hecho alguna vez con nuestra pareja de turno, haciendo una mamada o follando, grabándonos con la cámara compacta o con la del móvil. Por morbo, por mera apetencia sin ningún segundo fin.


Vídeos a cara descubierta de gente totalmente anónima, sin morbos camuflados, sin aparente afán por ser vistos por cientos, miles de personas en la red. Que al final, terminan en poder de pajilleros sin ninguna mala fe, pero suele resultar que entre tanto pajillero, alguno es hermano, primo o vecino y se jode la marrana -nunca mejor dicho-.

Algunos, con un fin más o menos lucrativo, entiendo que dejen entrever sus rostros, pero cuando se trata de videos que no hacen sombra a ningún triste centavo, y sin embargo salen a cara descubierta, ¿qué hay tras ellos? Entiendo que un ex novio resentido o una falta de seguridad en el PC del dueño del video que ha dado pie a la difusión gratuita e inevitable de tan íntima grabación.

Y yo soy la primera que tiene cientos de videos amateurs, unos grabados mejor, otros peor, y los guardo bajo llave, aunque siempre existen riesgos técnicos y con las otras personas que conservan la copia. Pero bueno, así es la vida de arriesgada, aunque a día de hoy me pondría un poco mal que mis cosas guarras a cara descubierta viesen la luz.

Celosa de su intimidad que es una.