Cuando llevo el coche al taller para que me hagan alguna ñapa antes de ir a pasar la ITV, siempre voy a uno que hay en mi radio de acción por recomendación de mi padre. Al principio me era un coñazo ir a hacer esa gestión en un sitio tan sucio, que huele tan mal y con un señor mayor y desaliñado.
Afortunadamente, el señor se jubiló y tomó los mandos del taller el hijo, fue ahí cuando empecé a verle el gusto a eso de ir a revisar el coche y ponerle las tiritas pertinentes. ¿Por qué? Porque el chaval está buenísimo. No me atrevería a adivinar su edad, pero seguro que es más joven que yo, y aunque a mí me gustan maduritos, este me pone perra. Y para lo que yo lo quiero… me sirve. Sigue leyendo »













